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SURREALISMO Y DADAISMO. UNA EXPOSICIÓN

Las obras proceden del Museo de Israel-Jerusalén, que alberga la mayor cantidad de arte de estos dos movimientos

 

En 1972 un marchante de arte milanés, Arturo Schwarz, hizo una donación al Museo de Israel de trece réplicas de obras de Marcel Duchamp. Más tarde, en 1991, amplió este legado añadiendo su amplia biblioteca y sus archivos, y en 1998 su gran colección particular de piezas dadaístas y surrealistas, con lo que el museo se convirtió en el mayor poseedor universal del arte de estos dos movimientos. Parte de esta colección se puede ver estos días en el Palacio de Gaviria, en Madrid, en la exposición “Duchamp, Magritte, Dalí. Revolucionarios del siglo XX”. Dadaísmo y surrealismo están aquí representados por una gran muestra de pinturas, dibujos, esculturas, collages, fotografías y fotomontajes, así como por otras manifestaciones que revolucionaron el arte del siglo XX con sus técnicas y combinaciones, sus metamorfosis y sus automatismos y biomorfismos. A través de obras de Duchamp, Max Ernst, Jean Arp, Man Ray, René Magritte y los españoles Salvador Dalí y Joan Miró se manifiesta en esta exposición el internacionalismo de estas dos corrientes intelectuales e ideológicas que fueron el surrealismo y el dadaísmo. A estos artistas se añaden obras de autores menos conocidos y una representación de otros inspirados en estas corrientes, como Brassaï, Joseph Cornell y Alexander Calder. En el montaje que Oscar Tusquets ideó para esta exposición se reproduce la sala Mae West del Museo Dalí de Figueras y los 1.200 sacos de carbón que Duchamp colgó del techo en la famosa Exposición Nacional del Surrealismo de 1938.
LOS SUEÑOS, EL EROTISMO Y EL SUBCONSCIENTE
Una de las expresiones artísticas del surrealismo fue la de representar la liberación del deseo a través de las fantasías, los miedos y las inhibiciones inconscientes. La influencia de las teorías de Freud sobre la sexualidad llevaron a los surrealistas a convertir a la mujer en protagonista de muchas de sus obras. Era una mujer pasiva, inocente y seductora que inspiró pinturas, fotografías, collages y esculturas. André Breton afirmaba que el placer erótico era similar a la reacción de las personas ante el arte, y en las fotografías de Man Ray la mujer se convierte en la musa que inspira sus composiciones. Duchamp exploró el erotismo a través de Rose Sélavy, su alter ego femenino.
Dadaísmo y surrealismo tuvieron en los “objetos encontrados” el elemento que necesitaban para revolucionar el concepto de arte (recuérdese el urinario-fuente de Duchamp). Ambos movimientos aprovecharon también los avances tecnológicos aplicados a la radio, el cine y las revistas ilustradas para producir obras con procedimientos mecánicos.
El surrealismo exploró aspectos nunca antes utilizados por el arte. Los sueños, el inconsciente, las enfermedades mentales… proporcionaron a los artistas elementos inéditos para expresar a través de sus obras los nuevos descubrimientos que se estaban produciendo en el campo de la siquiatría y el sicoanálisis. Se trataba de liberar al arte del control del pensamiento consciente a través de técnicas como los “dibujos automáticos” de Jean Arp, los frotados y raspados de Max Ernst o las solarizaciones de Man Ray, cuyas obras iban a influir en el expresionismo abstracto americano.
Otras expresiones surrealistas y dadaístas como el biomorfismo (preferencia por las formas ambiguas y orgánicas) y la metamorfosis (transformaciones) están representadas aquí por las obras de Yves Tanguy, la pareja formada por Hans y Jean Arp y el simbolismo de Victor Brauner.
Por último, la exposición se cierra con el paisaje onírico resultado del poder de los sueños y la imaginación, que ha sido un concepto central para los surrealistas. Esta visión llega a cuestionar la percepción de la realidad a través de la distorsión del tiempo y del espacio y refleja la influencia nuevamente de Sigmund Freud y de su obra “La interpretación de los sueños”, en obras que interpretan el sueño como ventana al subconsciente. Las obras de Giorgio de Chirico, René Magritte y Salvador Dalí representan como ninguna otra esta expresión del surrealismo, como los fotomontajes de Herbert Bayer y el cine de Buñuel.

TÍTULO. Duchamp, Magritte, Dalí. Revolucionarios del siglo XX
LUGAR. Palacio de Gaviria. Arenal, 9. Madrid
FECHAS. Hasta el 15 de Julio

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EL SARGENTO CUMPLIÓ 50 AÑOS

Medio siglo de la publicación de “Sgt. Pepper’s” de The Beatles

En 1966 los Beatles decidieron suspender para siempre las giras y los conciertos en directo. El último fue en el Clandlestick Park de San Francisco el 29 de agosto de ese año. Sólo se les vería tocando juntos en dos ocasiones más: el 25 de junio de 1967, interpretando “All You Need Is Love” en Our World, la primera emisión mundial de televisión vía satélite, y en una actuación por sorpresa en Londres en la azotea de los estudios de grabación de Apple el 30 de enero de 1969.
Los Beatles abandonaron las giras para concentrarse en las grabaciones discográficas con el fin de poner en práctica las nuevas ideas ya esbozadas en su álbum “Revólver” y servirse de los progresos tecnológicos de los estudios de grabación. Fruto de esa dedicación, el 1 de junio de 1967, hace ahora 50 años, se publicó “Sargeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el mejor álbum de la historia de la música pop del siglo XX.
EL CONTEXTO HISTÓRICO DE UNA OBRA DE ARTE
1967 fue un año lleno de acontecimientos importantes. Mientras se celebraban en todo el mundo manifestaciones contra la guerra de Vietnam, en Oriente Medio se había desatado otra guerra en la que el ejército israelí derrotaba en seis días a una coalición formada por Egipto, Siria y Jordania y ocupaba territorios de estos países, origen de un conflicto que aún hoy mantiene al mundo en vilo. En Grecia un grupo de coroneles daba un golpe de estado para imponer una dictadura militar que se prolongó hasta 1974, mientras la Revolución Cultural China sumía a ese país en una tragedia de dimensiones gigantescas. Fue el año en que la hija de Stalin pidió asilo político en los Estados Unidos y el doctor Christian Barnard realizaba el primer trasplante de corazón. Y García Márquez pubicaba “Cien años de soledad”. Las nuevas generaciones manifestaban su rechazo a las viejas costumbres y a las viejas políticas salidas de la posguerra en conciertos de rock como el de Monterrey y en manifestaciones que iban a tener su culminación al año siguiente en el revolucionario mayo del 68. En este contexto, la música británica fluctuaba entre el pop comercial de Sandie Shaw, que acababa de ganar el festival de Eurovisión con “Puppet on a string” y el rock sinfónico de Pink Floyd, que en el 67 publicaban su primer disco, “The piper at the gates of down”, con la aparición en ese panorama, de Jimi Hendrix y los Bee Gees.
El 24 de noviembre de 1966 los Beatles habían iniciado en los estudios Abbey Road de Londres la grabación del disco que iba a marcar una nueva etapa en su carrera. Por primera vez se planteaban una obra conceptual en la que todos los temas estuvieran relacionados entre sí, unidos por un nexo común en una música sin interrupciones donde la última nota de cada uno de ellos diera paso a la primera del siguiente. Un formato operístico que ya habían experimentado por primera vez los Beach Boys con su álbum “Pet Sounds”.
Los temas “Penny Lane” y “Strawberry Fields Forever”, que iban a formar parte de ese disco pero que finalmente se editaron como caras A y B de un single (su productor George Martin confesó que ese fue el mayor error de su vida), señalaban el camino de lo que meses después sería la obra más asombrosa conocida hasta entonces en el mundo de la música pop. A pesar de que “Penny Lane” fue el primer sencillo que no llegó al número uno de las listas de ventas de su carrera, los Beatles tuvieron la audacia de no dar marcha atrás y de iniciar la nueva etapa con una música compleja y sofisticada y con un disco que no se limitaba a reunir un puñado de canciones sino que tenía una dimensión que trascendía la música y abarcaba diversos elementos, desde las letras de las canciones y el simbolismo de las imágenes hasta una nueva concepción de producto cultural que mezclaba la cultura de masas con elementos que hasta entonces eran patrimonio de la élite, como la música sinfónica que acompaña el tema “A Day in the Life” y la poesía surrealista de “Lucy In The Sky With Diamonds”.
Mención aparte merece la carátula, un collage del artista pop-art Peter Blake y de su esposa Jann Haworth en el que figuran estrellas de cine, filósofos, escritores, poetas, deportistas… en una mezcla caótica de representantes de todas las culturas: Mae West, Stockhausen, Edgar Alan Poe, Fred Astaire, Bob Dylan, Aldous Huxley, Toni Curtis, Marilyn Monroe, Stan Laurel, Karl Marx, Marlon Brando, Oscar Wilde, Tyronne Power, Johnny Weissmuller, Lawrence de Arabia, Shirley Temple, Einstein, Marlene Dietrich, Diana Dors…
El contenido de “Sgt. Pepper’s” es una sucesión de grandes canciones de ritmos y géneros diferentes, de lo sinfónico al music-hall, cuyas letras componen un imaginario en perfecta simbiosis con el mundo y la cultura de los años sesenta. Desde el mismo título del álbum, que alude a la aparición de las emergentes agencias de relaciones encargadas de poner en contacto a “corazones solitarios”, un síntoma del avance de la incomunicación en las sociedades modernas, las letras están llenas de dobles y hasta triples sentidos que han provocado infinidad de interpretaciones. Se enaltece la solidaridad (“With A Little Help From My Friends”) y el espíritu de superación (“Getting Better”) y se alude a problemas sociales del mundo contemporáneo. “She’s Leaving Home” trata de exponer la situación desgarradora que provocaba en las familias el abandono de sus hijos adolescentes buscando horizontes de libertad. “Within You Without You” miraba hacia Oriente a través de la cultura india con los instrumentos de Ravi Shankar y el concepto de meditación trascendental en el mundo del movimiento hippie mientras “When I’m Sixty Four” asumía los efectos del paso del tiempo y “Good Morning, Good Morning” lanzaba una mirada ácida sobre las banalidades de la vida moderna. En “Fixing A Hole” se abordaba el problema de las drogas y “A Day In The Life” era, entre otras cosas, una advertencia ante la escalada de accidentes de automóvil cuya letra está inspirada en una noticia publicada en el “Daily Mail” del 7 de enero sobre la muerte del heredero de los Guinness en uno de ellos.
Las letras de “Sgt. Peppers” trasladan el mensaje de la música pop a nuevos territorios literarios y filosóficos pero es su música la que ha conquistado a millones de seguidores. La mejor forma de celebrar este primer cincuentenario es escuchando una vez más esta maravilla.
“SGT. PEPPERS” Y LA FILOSOFÍA
Si el paradigma de la cultura de masas se manifiesta en los medios de comunicación en forma de mosaico, su ilustración más perfecta es la portada del disco Sgt. Pepper’s, hilo conductor de “Esto no es música” (Galaxia Gutenberg), un brillante ensayo del profesor de Fiosofía José Luis Pardo. En este collage se alinean junto a los fab four una serie de iconos que protagonizaron una buena parte de la cultura de los siglos XIX y XX. La mezcla heteróclita de los personajes aquí presentes, que hace coincidir a Karl Marx con Marilyn Monroe, al músico y compositor Stockhausen con el boxeador Sonny Liston, a Oscar Wilde con el “Tarzán” Johnny Weismuller, a Marlon Brando con Albert Eistein “(…) presupone la explosión de la estructura jerárquica que sustentaba las distinciones entre lo inferior y lo superior y garantizaba las supeditaciones pertinentes (…) sugería que la división cultural era el trasunto simbólico de una división social radicalmente arbitraria e injusta” (Págs. 395 y 403). Porque la tesis de José Luis Pardo mantiene que entre la alta cultura y la cultura popular sólo se interpone la legitimación clasista: (…) los productos de la cultura popular, por mucho que se los intente ‘elevar’, siempre resultarán “menores” comparados con los productos de la cultura superior cuando se les aplican unos baremos y criterios forjados exclusivamente en, por y para esta última (Pág. 84-85).
José Luis Pardo engarza de manera magistral los personajes de la portada de Sgt. Pepper’s con algunos episodios de la intrahistoria, como la de Luigi Lucheni, el asesino de la emperatriz Sissi (personaje que sirve a Pardo para explicar el nihilismo de Nietzsche) y con el desarrollo de las ideas en la historia de la Filosofía, para lo que echa mano de las letras de canciones de The Beatles y de temas como “American Pie” de Don McLean o “Jumping Jack Flash” de los Stones, a través de los que, además, explica algunos de los fenómenos sociales más relevantes del último siglo. Así, los motivos de la adolescente que se escapa de casa, en la letra de la canción “She is leaving home” anuncian los de los manifestantes del mayo de 68 “(…) la mayoría mostraba ante los sucesos de mayo una estupefacción semejante a la de los padres de la muchacha del álbum de los Beatles, que teniendo todo lo que el dinero podía comprar, sin embargo huye de casa en busca de diversión, llamada por algo que le ha sido largamente negado” (Pág. 393). La urdimbre audaz pero genial de casualidades y causalidades de los personajes de la famosa portada, que el autor relaciona con otros escritores, artistas, filósofos, con sus obras, y con episodios de la historia y la intrahistoria, nos hace partícipes de un maravilloso viaje mágico y misterioso (como el título del siguiente álbum de The Beatles) a la historia y a la filosofía, a través del que vamos intuyendo el destino de la humanidad.