Todas las entradas por Paco Pastoriza

Periodista cultural Ex-profesor de la Universidad Complutense de Madrid Ex-periodista TVE Autor de "Oficio de lecturas. Escritos de Periodismo Cultural" (Terra Ignota), "Qué es la fotografía" (Lunwerg), "Periodismo cultural" (Síntesis), "Cultura y televisión. Una relación de conflicto" (Gedisa), "La mirada en el cristal. La información en televisión" (Fragua), "Perversiones televisivas. Una aproximación a los nuevos géneros audiovisuales" (IORTV)

CUNQUEIRO Y EL PERIODISMO

Se publica una antología de artículos que Álvaro Cunqueiro publicó entre 1930 y 1981

         Este “Faro de Vigo” que acoge mis colaboraciones desde hace ya más de diez años tiene para mí un especial significado. Fue prácticamente en las páginas del Faro donde aprendí a leer y fue leyéndolo donde se despertó mi vocación de periodista. Fue en el Faro donde publiqué mi primer artículo allá por 1972  y nunca le agradeceré lo suficiente a este medio que me haya revelado el mundo que descubrí un día en un artículo deslumbrante de Álvaro Cunqueiro, de su serie El envés, que me llevó a explorar su fascinante literatura. Desde aquel día busqué siempre todos los enveses que el Faro publicaba en su última página, los recortaba y los coleccionaba para que no se me escapasen por los desagües de la memoria. Por algún sitio debe andar aún ese legajo que iba creciendo con el tiempo.

Una sentencia muy celebrada entre los periodistas para justificar la tiranía de la actualidad dice que “no hay nada más viejo que el periódico de ayer”. No es verdad. Primero porque el periódico de ayer es la historia de pasado mañana, pero sobre todo porque un periódico no está hecho sólo de noticias, artículos de actualidad, crónicas y reportajes. Hay un género, el periodismo literario, que no sólo se mantiene vivo siempre, sino que con los años adquiere nuevos valores. Algunas de las mejores obras de la literatura universal, como “Spleen de París” de Baudelaire, lo mejor de Mariano José de Larra o los “Textos costeños” de García Márquez, por citar algunos ejemplos, no son sino recopilaciones de artículos que sus autores publicaban en los periódicos de la época. Y su lectura transmite ahora la misma intensidad que en el momento en que fueron escritos. Es una pena que estos artículos de los diarios queden en el olvido, devorados por el tráfago de la información, y por eso es encomiable la labor de recuperación que sobre algunos se llevan a cabo con cierta frecuencia. Hace unos años Cesar Antonio Molina rescató los que Gonzalo Torrente Ballester publicó en este mismo Faro de Vigo bajo el epígrafe de A modo. Y ahora llega a las librerías una recopilación de doscientos artículos representativos de la obra que Álvaro Cunqueiro fue publicando en periódicos y revistas desde 1930 hasta su muerte en 1981, y aún después, puesto que algunos son póstumos. El título de esta escolma es “Al pasar de los años”, que es también el de uno de los artículos de Cunqueiro que se incluyen aquí. El autor de esta recopilación, Miguel Somovilla, también periodista, ha llevado a cabo un ingente trabajo de recopilación y clasificación, muy riguroso y muy detallista, para cuya elaboración acudió a las fuentes originales en las bibliotecas y las hemerotecas que atesoran los periódicos en los que escribía Cunqueiro y firmaba con su nombre o con seudónimos como Álvaro Labrada, Patricio Mor, Manuel María Seoane. Estos artículos constituyen una parte esencial de la obra literaria del escritor de Mondoñedo y esta selección es una prueba evidente del valor literario de los textos periodísticos de Cunqueiro. A destacar también la excelente edición de Biblioteca Castro, que incluye una extensa bibliografía, una completa cronología de la vida y la obra de Álvaro Cunqueiro, una exquisita reproducción de fotografías y un epílogo que recoge una entrevista de Francisco Umbral al escritor mindoniense y dos artículos, firmados por Juan Cueto y Francisco Carantoña Dubert, a los que se añade otro de Miguel Somovilla sobre las relaciones de Álvaro Cunqueiro con el periodismo.

Somovilla ha clasificado los artículos seleccionados en diez apartados temáticos, atendiendo a las materias a las que Álvaro Cunqueiro se aplicaba con más dedicación. Se inicia con la poesía, no sólo por ser lo primero que Cunqueiro publicó en un periódico (un soneto en la revista “Vallibria” en marzo de 1930) sino por el amor que el escritor sentía por el género. Porque aquí no están sólo algunas de sus poesías, sino los artículos que escribió sobre autores y poemarios dentro de su dedicación a la crítica literaria.

Galicia es una presencia constante en la obra de Álvaro Cunqueiro. En su obra literaria y también en sus artículos. Por eso en el capítulo titulado “Un mapa de Galicia” Somovilla incluye los que dedicó al paisaje, las gentes, la cultura y los problemas de su tierra. Unido a todo eso y a la historia de Galicia, el Camino de Santiago es otra de las constantes a las que el escritor dedicó muchos de sus trabajos periodísticos. Cunqueiro hizo el camino en dos ocasiones y en ambas dejó constancia de su paso por los itinerarios que realizó en artículos que en el capítulo “Por la ruta jacobea”, están incluidos en ‘Camino de Santiago. De Roncesvalles al Cebreiro’ y ‘Por el camino de las peregrinaciones. De Piedrafita a Compostela’.

También está aquí muy representada su pasión por el mar y por los paisajes marineros en el capítulo “El mar que nos rodea”, con artículos que hablan de faros y de olas, de islas y de sirenas, de leyendas marinas y de personajes fantásticos. Y, claro, no podía estar ausente la gastronomía, a la que dedicó libros enteros y multitud de artículos que aquí se agrupan bajo el título “De varia coquinaria”. Su interés y su curiosidad por las ciencias ocultas, la cartomancia, la astrología y la sanación por procedimientos al margen de la medicina oficial, se agrupan aquí en dos capítulos de títulos elocuentes: “Aprendiz de brujo” y “Días de curación”, en los que trata de explicar que “en un mundo como el nuestro, de alta tecnología, racional, automatizado, puesto a ser dirigido por ordenadores, cada día aparece más patente la necesidad de lo maravilloso, de lo irracional, de prodigios […] que garantizan el desarrollo de situaciones que podemos llamar de milagrería”.  Y otro de sus temas predilectos, el de los ángeles y los demonios, agrupa con este título los artículos dedicados a esos seres cuya existencia defendió apasionadamente y para los que preparaba un diccionario que nunca llegó a ver la luz. Finalmente, la última hoja del calendario de la vida de Cunqueiro se podría identificar con esos artículos sobre almanaques y calendarios (“relojes de los meses”) en los que, al hilo de los días, “al pasar de los años”, Cunqueiro iba registrando todo lo que su mirada alcanzaba a ver de una cambiante Galicia que entraba en la modernidad: las cocinas de butano que arrumbaban a las lareiras, la invasión de la televisión que liquidaba las historias orales de los mayores… junto a las evocaciones de las noches de San Juan, las Navidades, los comienzos y finales de las estaciones del año… el mundo fascinante de Álvaro Cunqueiro al que estos artículos nos acercan con toda la fuerza de su mejor literatura.

WOODY ALLEN EN LA ENCRUCIJADA

Se publican las memorias de Woody Allen y el libro de su hijo Ronan Farrow, que dedican un espacio importante a la acusación de agresión sexual contra el cineasta

         Dice Wooy Allen en alguna parte de su autobiografía “A propósito de nada” (Alianza Editorial) que espera que la gente no lea estas memorias sólo para buscar el episodio de sus problemas a raíz de la acusación de pederastia que su expareja, la actriz Mia Farrow, presentó contra él en 1992. El caso volvió a la actualidad más tarde por unas declaraciones de Dylan, la hija adoptada de ambos y objeto de las acusaciones contra el director de cine, en contra del testimonio de Moses, otro de los hijos de la pareja, que está del lado de su padre. Sospecho que la voluntad de Woody Allen no se va a cumplir en este caso, no sólo porque su vida y su obra sean ya de las más conocidas de Hollywood (hay multitud de biografías y muchos ensayos sobre sus películas, algunos excelentes), sino que esta autobiografía que ahora se publica tampoco añade muchas cosas a las ya conocidas sino anécdotas y detalles menores sobre los rodajes de las películas que dirigió y también en las que sólo actuó en el reparto, y de sus relaciones con los actores y las actrices con las que trabajó a lo largo de su vida, por cierto, siempre con referencias elogiosas y llenas de admiración, afecto, incluso ternura. Los amantes de sus películas encontrarán aquí detalles desconocidos, vivencias curiosas, interesantes testimonios sobre aspectos de su vida y de la intrahistoria de su obra, pero apenas nada más. Además la parte más extensa de estas memorias, y la más interesante, corresponde precisamente a la que dedica al caso Dylan y a las repercusiones que tuvo en su vida.  Pero sobre todo es recomendable la lectura de esta autobiografía para conocer a fondo la versión de Woody Allen sobre aquellas acusaciones. De acuerdo, es la versión de una parte, pero hay que reconocer que está muy bien argumentada en testimonios y documentada por las investigaciones de dos instituciones independientes que llegaron a la conclusión de que las acusaciones de Dylan, una niña de siete años, eran poco creíbles y con muchas posibilidades de haber estado mediatizadas por la influencia de su madre. Así que Allen nunca fue condenado por ningún tribunal y ni los médicos ni los sicólogos y asistentes sociales que examinaron a Dylan encontraron ningún indicio que mostrara efectos de la violación de la que se acusaba a Allen. La lectura de este testimonio del director recuerda los avatares de los protagonistas de películas como “La caza” del danés  Tomas Vinterberg y “Expiación” de Joe Wright sobre la novela de Ian McEwan. En fin, lean ustedes y decidan sobre el asunto.

Porque la lectura de “A propósito de nada” es recomendable por otros aspectos más relacionados con la obra y la personalidad de Woody Allen. En primer lugar por su estilo literario, que ya ha mostrado en otros escritos (“Cómo acabar de una vez por todas con la cultura”)  y que a mí me recuerda al de aquellas memorias de Groucho Marx publicadas en España con el título “Groucho y yo”. La lectura de ambas obras garantiza sonrisas permanentes, incluso carcajadas, aún en las situaciones más dramáticas, aunque, como todo, también el humor es algo muy personal: “Uno nunca sabe por qué la gente no se ríe de cosas que a ti te parecen muy graciosas. La risa no es una ciencia exacta” (p.112). También por algunos aspectos poco tratados en otras biografías y que se refieren a temas relacionados con su intimidad: sus hijos, su amor por Soon-Yi, las relaciones con personas a las que ha admirado, desde Truffaut y Antonioni a Arthur Miller y Tennessee Williams. Y por sus decepciones sobre personas de las que esperaba reacciones distintas. También por todo lo que supuso para su carrera el caso Dylan, desde el boicot a sus películas, a sus obras de teatro y a sus libros hasta las dificultades para encontrar financiación, actores y actrices para sus nuevos proyectos. Este libro tuvo muchos problemas para poder ser publicado, incluso en España. Alianza editorial decidió hacerlo; una decisión valiente incluso aunque Allen no tenga razón, pues en toda polémica siempre hay que conocer la posición de todas las partes.

RONAN LO VE DE OTRA MANERA

“Por la versión que Dylan ofreció cuando tenía siete años  y que ha repetido con precisión desde entonces, Woody Allen se la llevó a una buhardilla de nuestra casa en Connecticut y la penetró con un dedo” (p. 50). Este es uno de los párrafos de “Depredadores” (Roca Editorial), el otro libro en el que se menciona, si bien de pasada, la acusación de Mia Farrow contra Woody Allen. El libro está escrito por Ronan Farrow, el hijo de Mia Farrow y de Woody Allen, e ilustrado con dibujos de su hermana Dylan, a quien dedica uno de los últimos párrafos: “Tú no tuviste tu reportaje –le dije. Cuando ella habló, primero siendo una niña y de nuevo varios años antes de todo esto, sintió que la gente miraba hacia otro lado” (p.424), escribe sobre ella, dando a entender que este libro es, entre otras cosas, el reportaje que Dylan no tuvo. Ronan acusa también a Woody Allen de haber contratado a una decena de detectives para obstruir la investigación y de presionar a los policías que investigaban el caso. Recuerda cómo el fiscal desistió de acusar a Allen atribuyendo la decisión a su deseo de ahorrar a Dylan el trauma del juicio. A diferencia de Woody Allen, el tono con el que está escrito “Depredadores” es egocéntrico y prepotente. Y no dice nada a favor Ronan Farrow haber amenazado a la editorial Hachette con romper el contrato de este libro si publicaba, como tenía previsto, el de su padre.

Como hemos dicho, Ronan Farrow es hijo natural de la pareja Woody Allen-Mia Farrow, aunque ella sugirió en algún momento que en realidad el padre es Frank Sinatra, con quien Mia estuvo casada y con quien siguió manteniendo relaciones amistosas hasta la muerte del cantante, un enigma que Allen ha manifestado no tener ningún interés en desvelar. Ronan, que nació en Nueva York en 1987, tenía cinco años cuando sucedieron los hechos del caso Dylan. Hoy es un periodista de éxito con una brillante carrera que inició tras haber terminado los estudios de Filosofía y de Derecho en Yale y en el Magdalen College de Oxford y haber trabajado para Barack Obama en el equipo del diplomático Richard Holbrooke. Escribió guiones para la serie “The Newsroom”, dirigió un programa de televisión en la NBC y trabajó en el equipo de investigación periodística de esta cadena, que trató varios casos, entre ellos el dedicado a Harvey Weinstein, el productor de Hollywood condenado por acoso sexual y violación, que provocó el nacimiento del movimiento feminista #MeToo y la denuncia de la cultura de la impunidad que liquidó la conspiración de silencio que se extendía sobre el tema.  La negativa de la NBC a emitir el programa, al parecer por presiones del entorno de Weinstein, hizo que Ronan Farrow lo ofreciese al “New Yorker”. Por esta exclusiva Farrow fue galardonado con el premio Pulitzer de periodismo en 2018 y con ella escribió “Depredadores”, un libro en el que a los casos de abusos sexuales por parte de Weinstein se unen los de otros próceres del mundo del cine, la política, el periodismo y el derecho. Su formato es el de un thriller policiaco, con referencias a servicios de espionaje israelíes y  estructuras como Black Cube, dedicadas a investigar en las vidas privadas de las personas. A modo de diálogos entre los personajes que participaron o protagonizaron los casos, Ronan cuenta minuciosamente todo el proceso de investigación sobre el caso Weinstein desde las declaraciones valientes de las primeras mujeres que decidieron hablar (Rose McGowan, Rosanna Arquette, Ambra Gutiérrez, Emily Nestor, Mira Sorvino). A ellas se unieron otras muchas hasta superar los ochenta casos.

Y un detalle sentimental: Ronan aprovecha el libro para hacer una petición formal de matrimonio a su novio Jonathan Lovett, su pareja desde los tiempos de su colaboración con Obama.

 

IMÁGENES CON CÁMARA OSCURA

Se traslada a Barcelona la muestra de fotografías de Richard Learoyd que apenas pudo verse en Madrid a causa del cierre de salas por la pandemia

En el mundo de la fotografía, en el que la tecnología digital se ha impuesto en todos los ámbitos y todos los géneros, sorprende que un fotógrafo continúe haciendo su obra utilizando el viejo procedimiento de la cámara oscura. El británico Richard Learoyd viene trabajando desde hace más de veinte años con estos artefactos que él mismo diseña y construye basándose en antiguos principios ópticos. Algunas de estas cámaras oscuras son fijas, como la que tiene instalada en su estudio, del tamaño de una habitación, y otras móviles, que coloca en tiendas de campaña cuando hace fotografías en el exterior. Learoyd trabaja constantemente en el perfeccionamiento de sus cámaras oscuras y en los procedimientos que utiliza.

La cámara oscura es una instalación que permite proyectar imágenes en una de sus paredes interiores, situada ante un orificio por el que penetra la luz exterior: cuando en una habitación de tamaño normal y convenientemente oscurecida se practica una abertura en una de sus paredes, o en el techo, que deje filtrar la luz, cualquier rayo luminoso procedente del exterior se proyecta en la superficie opuesta al orificio. La proyección resultará mayor cuanto más alejada del orificio se encuentre la pared receptora, aunque esto redunde a veces en detrimento de la nitidez de la proyección. En el Renacimiento, Leonardo da Vinci la convirtió en un aliado importante en algunas de sus obras para conseguir una reproducción fiel de la perspectiva. En el siglo xvii fue utilizada por Vermeer y en el xviii los vedutisti y el pintor italiano Canaletto también la utilizaron para pintar paisajes urbanos y escenas de la vida cotidiana de Venecia. La cámara oscura de Canaletto puede verse expuesta, con algunas de sus obras, en el Museo Correr. Su aplicación a la fotografía comenzó en el siglo XIX y  todos los procedimientos posteriores se basaron en los fundamentos de la cámara oscura.

EL ARTE DE LA FOTOGRAFÍA

La obra de Learoyd hunde sus raíces en la historia del arte, fundamentalmente de la pintura. Sus fotografías son también obras únicas al ser el resultado de un proceso artesanal del que se obtiene un ejemplar en cada operación y el gran formato (a veces de tamaño natural) lo utiliza para cuestionar la autoridad de la pintura en el mundo del arte. Los temas que aborda son el retrato de estudio de modelos, vestidos o desnudos; fotografías de paisajes y edificios en diferentes estaciones del año, y también fotografías de animales muertos, puesto que con la cámara oscura no se puede captar el movimiento. Con todos estos temas el fotógrafo ensaya nuevas técnicas siempre basadas en las cámaras oscuras con las que trabaja. La luz de sus fotografías es intensa y cristalina y los modelos fotografiados son de una gran belleza. Sus fotografías son en color y blanco y negro y todas de gran formato, como las que se exponen en esta muestra.

Learoyd comenzó haciendo fotografías de paisajes en blanco y negro con títulos misteriosos y enigmáticos como “Los pecados del padre” (una bolsa con redes de pesca que encontró en una playa de Portugal), “La familia Von der Becke” (un retrato familiar delante de una casa señorial durante una puesta de sol veraniega), un cono volcánico de la isla de Lanzarote, “Gdansk, Polonia” (con formas arquitectónicas híbridas de Europa del Este que transmiten sensaciones de vacío) y las imágenes de carcasas de coches quemados que el fotógrafo guarda en un almacén de Texas, con las que quiere trasladar la inquietante situación de la sociedad contemporánea porque “el mundo está conformado por acontecimientos catastróficos”, dice. Sus paisajes, grandiosos, remotos, solitarios, transmiten el gran poder de la naturaleza de la campiña inglesa de Flatford (que evoca el paisajismo romántico del pintor John Constable) y el de los paisajes del oeste americano de California y Yosemite, a la manera de Ansel Adams. En este apartado se pueden integrar las fotografías de los tres mástiles de la vieja goleta del siglo XVIII “HMS Victory” con un trasfondo de cielo crepuscular. Lo extraordinario de estas fotografías es que no se trata de la embarcación real sino de una maqueta que el propio Learoyd construyó para fotografiar, ya que la auténtica, que se conserva, estaba siendo reparada. Tal vez a esta circunstancia obedezca el título de estas fotografías: “Simplemente no podía esperar”.

La obra en color de Learoyd incluye modelos vestidos y desnudos inspirados en las pinturas del Renacimiento, los prerrafaelitas ingleses y en artistas del XIX como Ingres, fundamentalmente en los desnudos de hombres y mujeres, que transmiten una belleza pictórica a través de las pieles translúcidas de los modelos y de sus miradas brillantes. Las ropas que utiliza en sus modelos vestidos son pasadas de moda y están frecuentemente arrugadas. Estas imágenes recuerdan también la obra fotográfica de los pictorialistas Julia Margaret Cameron y Lewis Carroll.

Las naturalezas muertas de Learoyd (uno de sus géneros predilectos) van más allá de la tradicional exposición de bodegones y objetos de lujo, flores y calaveras. En la obra de Learoyd el término “muerta” se impone sobre el de “naturaleza”: una rama arrancada, aún con manzanas picoteadas o putrefactas; una cabeza de caballo seccionada y sangrienta, cisnes y urracas muertas atrapadas en alambradas, pulpos… fotografías con las que trata de transmitir la fragilidad de la vida.

Otra de las series más misteriosas e inquietantes incluye primeros planos de espejos ovalados, con marcas y arañazos en los bordes y en la superficie de cristal, donde nunca aparece reflejado nada.

UN ARTISTA HETERODOXO

A pesar de que Learoyd es poco conocido en España, su obra forma parte de las colecciones permanentes del Metropolitan Museum de Nueva York, el Centro Pompidou de París, la Tate Gallery de Londres o la National Gallery de Ottawa, y se expuso en importantes museos y galerías de todo el mundo. Nació en 1966 en Nelson, en el condado de Lancashire, al norte de Inglaterra. Estudió en la Glasgow School of Art, en la que fue alumno del fotógrafo paisajista norteamericano Thomas Joshua Cooper. Durante unos años fue profesor de fotografía en el Bounemouth and Poole College of Art and Design y estudió a fondo la obra fotográfica de Eadweard Muybridge y Degas.

 

 

TÍTULO. Richard Learoyd

LUGAR. Sala Fundación Mapfre. Casa Garriga Nogués. Barcelona

FECHAS. Hasta el 8 de septiembre

EL COLECCIONISTA DE CITAS (VI/20)

1.Que este junio que ahora comienza sea el último con mascarillas

Alguien dijo que los sombreros se inventaron para saludar y mostrar respeto. Puede que las orejas estén ahí para sujetar las gomas de las mascarillas.

“La nariz se hizo para sujetar las gafas”. Pangloss a su discípulo Cándido (Voltaire

  1. Puede ser realidad o estadística, pero debemos celebrar la mejor noticia desde que comenzó la pandemia en España: ninguna muerte por coronavirus en todo el país. Pero no hay que bajar la guardia, despejar el complejo de Rilke.

“¿Que tremenda desgracia nos aguarda para que hoy seamos tan felices?”. Rainer María Rilke

  1. El asesinato de George Floyd revela la existencia en los Estados Unidos, a estas alturas del siglo XXI, de un sentimiento racista que se refuerza con políticas como las de Donald Trump.

“El peor racista es aquel que me da la razón cuando no la tengo, pues lo hace porque soy negro”. Martin Luther King

  1. Superada la etapa de los insultos y las descalificaciones, ahora toca echarse los muertos a la cabeza

“Dadme la carta de un hombre, la que sea, y le enviaré a la guillotina”. Joseph Fouché

  1. La muerte de George Floyd provoca efectos secundarios en la historia y la cultura, con víctimas como Churchill y “Lo que el viento se llevó”

“Defunctus  adhuc loquitur” (todavía nos habla el muerto). Hebreos 11:4

  1. ¡Vuelve el fútbol!. Real Madrid y Barça piden un crédito de 200 millones al Estado para pagar los sueldos de sus ‘cracks’.

“Gasté mucho dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto lo malgasté”. George Best

  1. ¿O sea, que la dexametasona, un fármaco al alcance y tan barato como una aspirina, hubiera podido salvar miles de vidas?

“Soy el hombre vivo más sabio porque sólo sé que no sé nada”. Descartes

  1. Los seguidores del Nápoles celebrando la victoria de su equipo es una señal de alarma para cuando cese el estado de alarma. ¡Cuidado con las celebraciones!.

Peter Biaksangzuala marcó un gol y murió en la celebración por hacer mal la última de seis volteretas.

  1. Da gusto ver cómo ante los tiempos difíciles que se avecinan (peligro de rebrotes, crisis económica, aumento del paro, quiebras empresariales, hundimiento del turismo, medidas higiénicas y sanitarias), los líderes políticos empiezan a ofrecer sus propuestas. La de Torra: otro referéndum.

“Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada”. Mark Twain

  1. En el comienzo de este verano atípico, nunca estuvo el gozo tan cerca de la presencia amenazante de la muerte. Lo dionisíaco y lo apolíneo acariciándose. Eros y Tánatos en la playa, los conciertos y los chiringuitos. Pero el verano hay que disfrutarlo. Sólo hay que tomar ciertas precauciones.

“El Señor nos juzgará al final de nuestras vidas por los placeres legítimos que hayamos dejado de disfrutar”. Enseñanza del Talmud

  1. Después de derribar las estatuas de Colón y de Churchill “por esclavistas”, se espera la demolición de las pirámides de Egipto y otros monumentos construidos por esclavos.

“A algunos se les considera grandes porque se incluye el pedestal”. Séneca

  1. Laura Borrás (Junts per Cat) dice que la decisión del Supremo para investigarla por delitos de corrupción obedece a que se ha dado prioridad a la Patria sobre la Democracia. Sorprende que lo diga alguien cuya formación política viene desde hace años anteponiendo la Patria a la Democracia.

“El patriotismo es el convencimiento de que tu país es superior a todos los demás porque tú naciste en él”. George Bernard Shaw

  1. En cuanto Ciudadanos ha iniciado su retorno al centro, el PP ha corrido a ocupar también ese espacio. La velocidad se ralentiza porque ambos están enganchados a Vox.

“Si uno se sube al tren equivocado, no sirve de nada correr por el pasillo en dirección contraria”. Dietrich Bonhoeffer

 

EN LA MUERTE DE MARC FUMAROLI

 

DESAPARECE UNO DE LOS GRANDES REFERENTES DE LA CULTURA EUROPEA

 

En 1991 un ensayo sobre las raíces históricas de la política cultural francesa durante el siglo XX movilizó a la intelectualidad de aquel país al criticar el papel de la política en el ámbito de la cultura, utilizada por la derecha gaullista para contrarrestar la decadencia cultural de Francia y por el socialismo para cambiar la imagen de una cultura controlada por el Estado. Los presupuestos de aquel ensayo se podían aplicar a los ámbitos de la política cultural europea y aún universal, por lo que muy pronto la polémica se extendió a todo el mundo. Aquel libro se titulaba “El Estado cultural (ensayo sobre una religión moderna)” y su autor era un profesor de la Sorbona, miembro de la Academia francesa y del Collège de France llamado Marc Fumaroli. Fumaroli acaba de morir en París a los 88 años. Era, junto a George Steiner y Harold Bloom, uno de los grandes referentes de la cultura y el arte.

Además de sus clases en la universidad y sus ensayos, Fumaroli alimentaba sus polémicas en periódicos como “Le Monde” y “Le Figaro”, y en revistas de pensamiento como “Commentaire”.

UNA OBRA FUNDAMENTAL

En España las obras de Fumaroli eran prácticamente desconocidas hasta que la editorial Acantilado decidió publicar casi todos sus títulos, entre los que sobresalen “Las abejas y las arañas, “Cuando Europa hablaba francés. Extranjeros francófilos en el Siglo de las Luces”, “París-Nueva York-París”, y “La república de las letras”.

En “Las abejas y las arañas” Fumaroli analiza los orígenes de la controversia que en los siglos XVI al XVIII se dio entre los Antiguos y los Modernos, que posteriormente, en los años 30 del siglo XX, trajo a España Ortega y Gasset con “La rebelión de las masas”, reflejo asimismo de las propuestas de los filósofos de la Escuela de Frankfurt sobre la alta cultura y la cultura de masas. Más recientemente Vargas Llosa vino a renovar la polémica sobre este enfrentamiento en su ensayo “La civilización del espectáculo”.

En “Cuando Europa hablaba francés” Fumaroli elabora una galería de retratos de extranjeros francófilos que a veces se entrecruzan: reyes y reinas, caudillos militares, embajadores, aventureros, grandes damas que, desde los salones en los que reinaban, influían sobre nobles, intelectuales y artistas. Todos fueron testigos de la Europa francesa del Siglo de las Luces, cuando París era la capital del mundo. El autor revela aquí cómo muchos de los acontecimientos de la historia de aquellos siglos fueron tejidos con los hilos de la influencia del mundo de la cultura, muchas veces en forma de conspiraciones de sociedad que discurrían al margen del poder político.

En “La República de las Letras” Marc Fumaroli estudia el fenómeno y los daños colaterales que todo progreso arrastró consigo, entre ellos el hecho de que con la aparición de la imprenta se favoreciese la difusión de textos de escaso valor literario y que la cultura escrita se emancipase de la disciplina del latín. Otra de las consecuencias, según Fumaroli, fue que  la difusión de la Biblia facilitase interpretaciones diversas en torno a las Sagradas Escrituras, provocando guerras de religión.

La República de las Letras estaba integrada por las Academias que promovían reuniones para la Conversación (de salón, de biblioteca o de gabinete científico, que eran las tres modalidades), sociedades mundanas, desdeñosas de la enseñanza universitaria de la época, en las que caballeros y damas conversaban con hombres de letras, a menudo bajo la protección de un príncipe, y que potenciaban el papel de la mujer en un plano de igualdad al de los hombres (a veces estos círculos se organizaban en torno a una mujer, como Mme. Staël o la marquesa de Rambouillet).  Conversaciones y Academias darían lugar a los itinerarios de la República de las Letras, una república monárquica que Fumaroli estudia junto a la biografía de sus protagonistas, príncipes admirables, como Nicolas-Claude Fabri de Peiresc, astrónomo, cosmógrafo, físico, zoólogo, naturalista y filólogo, quien renunció a ser autor para promocionar de su propio bolsillo a autores a los que proporcionaba gratuitamente manuscritos y documentos y que tuvo el mérito de convertir a la ciudad de París en la capital de la República de las Letras, arrebatando a Italia la centralidad y el protagonismo. Su influjo llega hasta el siglo XX con el último de sus “príncipes”, Alphonse Dupront, un historiador de la misma generación de Sartre y Aron, testigo de la condena por el papa Pio XI de la doctrina monárquica de Charles Maurras, identificado con marxistas, fascistas y nacionalsocialistas, los tres totalitarismos del siglo.

Tal vez el ensayo más polémico de Fumaroli haya sido “París-Nueva York-París. Viaje al mundo de las artes y de las imágenes”, en el que critica la ideología dominante del consumismo y los fraudes que se hacen pasar por  Arte Contemporáneo, al que Fumaroli considera un engranaje más de la producción industrial, una mercancía comercial con la etiqueta “arte”. El Arte Contemporáneo fraudulento sería una rama de esa industria global del entertainment que se ha ido instalando en el lugar hegemónico del mercado mundial.

 

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO TESORO DE LA GUERRA CIVIL

 

 

Un libro recoge la historia del hallazgo de más de cinco mil fotografías inéditas de la contienda

 

         En 2019, en una vieja casa de Sant Cugat del Vallès que iba a ser derribada, aparecieron en dos cajas de color rojo que estaban escondidas en el garaje en ruinas, más de cinco mil negativos y 700 positivados de fotografías y placas de vidrio  tomadas en Barcelona durante la guerra civil española, entre 1936 y 1939, de las que apenas se conocía un centenar. Fueron hechas por el fotógrafo Antoni Campañà, un profesional que se había dedicado a la fotografía deportiva, teatral  y turística y que durante la guerra fue chófer de la aviación republicana. Las fotografías fueron encontradas por un nieto de Campañà cuando, antes de vender la casa familiar, revisó el garaje por si hubiera algún documento de su abuelo. Terminada la contienda, Campañà se entregó a los nacionales en el cuartel del Bruc, donde un piloto e ingeniero militar lo envió a casa. Este ingeniero era José Ortiz Echagüe, el gran fotógrafo pictorialista español, que pudo haberle salvado la vida con este gesto de colega. Campañà había trabajado con él en Galería. Revista Internacional de Fotografía Artística.

Muchas de las fotografías encontradas en Sant Cugat se incluyen en el libro “La caja roja. La guerra civil fotografiada por Antoni Campañà”, editado por el profesor de la Universidad de Barcelona (UAB) Arnau González Vilalta, el reportero Plàcid García-Planas y el fotógrafo David Ramos en la Editorial Comanegra. Algunas habían sido publicadas en periódicos republicanos y otras fueron utilizadas en carteles de propaganda política. Los anarquistas utilizaron otras para editar postales. Una de ellas, que recoge una trágica imagen de una madre con un hijo, fue modelo  para un cartel que denunciaba el bombardeo de Guernica. Al finalizar la guerra, Ortiz Echagüe contrató los servicios de Campañà para hacer las fotografías publicitarias de la Seat, donde el fotógrafo pictorialista ocupaba un alto cargo.

En esta colección se pueden ver imágenes de niños jugando a la guerra, otros heridos por bombardeos aéreos, momias desenterradas de tumbas conventuales, saqueos en la Rambla barcelonesa, largas colas en los cines y en los establecimientos para conseguir comida y tabaco y el casino de la playa de Sant Sebastià, en la Barceloneta, convertido en comedor social para niños hambrientos. Refugiados andaluces en el estadio olímpico de Montjuic huidos del asedio de Málaga, anarquistas, falangistas, iglesias quemadas, desfiles, coches abandonados por los republicanos en Portbou durante la huida, manifestaciones de mujeres exigiendo comida frente a la Pedrera del Paseo de Gràcia, gente rescatando enseres y pertenencias de sus casas víctimas de bombardeos, saqueos en los domicilios abandonados, trenes en la estación Nord de Barcelona abarrotados de voluntarios para el frente de Aragón, artistas del Sindicato de dibujantes de la UGT decorando los trenes en la estación de Sant Andreu, desfiles de mujeres milicianas con banderas anarquistas, escenas del entierro de Durruti, soldados alemanes de la Legión Cóndor y tropas italianas en el desfile de la Diagonal, jóvenes republicanos desfilando hacia el frente, también de tropas nacionales con magrebíes y desfiles de fascistas con alemanes e italianos… que muestran una cara poco conocida de la guerra civil en Barcelona. Los responsables de “La caja roja” las han organizado en apartados con títulos tan explícitos como “Golpe y revolución”, “La guerra interna en Cataluña”, “La vida continúa”, “El hambre”, “El paso franquista” o “Una sociedad domesticada”. Únicamente dos de estas fotografías se pudieron ver en una exposición organizada en Barcelona por La Caixa.

EL REPORTERO PICTORIALISTA

Antoni Campañá i Bandranas (Arbúcies, 1906-Sant Cugat, 1989) fue un fotógrafo pictorialista, la tendencia que pretendía elevar la fotografía a la categoría de arte. Después de ejercer como reportero en varios periódicos terminó trabajando en la posguerra como fotógrafo deportivo y autor de colecciones de postales en color. Catalanista moderado y católico practicante, desde muy joven recibió clases del fotoquímico Rafael Garriga i Roca, editor de El Progreso Fotográfico. En 1933 hizo su viaje de luna de miel a Baviera, en la Alemania nazi, donde conoció la fotografía centroeuropea y la obra de los fotógrafos de la Nueva Visión. Además de fotógrafo fue vendedor de cámaras y ejerció de experto en revelado en laboratorios y tiendas de material fotográfico. También divulgó el arte de la fotografía desde varias revistas y periódicos de la época. Incluso fundó una revista, Luz. Revista de Fotografía y Cinematografía,  que sólo pudo publicar un único número a causa del estallido de la guerra civil. Fue autor de un libro sobre aspectos técnicos del tratamiento de la imagen.

Antes de la guerra Antoni Campañà había fotografiado la modernidad de una sociedad en construcción a través de los automóviles y las instalaciones de la naciente industria, y también las transformaciones del mundo agrario. Fue también retratista de estudio y fotógrafo de postales. Campañá utilizaba sobre todo la cámara Leica, de cuya marca era representante en Barcelona. En 1934 la revista American Photography publicó en portada una de sus fotografías y durante la guerra este mismo medio reprodujo algunas otras de su autoría. Los anarquistas de la CNT-FAI publicaron con ellas postales y folletos publicitarios. En un principio Campañá depositó este legado en el Arxiu Mas de Casa Amatller, pero las retiró cuando fue consciente de que algunas estaban siendo utilizadas para manipular lo que los nacionales llamaban “la barbarie rojo-separatista”.

Discípulo de Claudi Carbonell y Pla i Janini, admirador del constructivismo soviético y de la fotografía vanguardista europea, Antoni Campañá publicó sus fotos en la revista Catalunya de Buenos Aires, en Día Gráfico, también para la Agencia Cosmos y sobre todo en La Vanguardia ya desde antes de la guerra, y continuó colaborando con este periódico después: fue el autor de la primera fotografía que La Vanguardia publicó en color, en 1961. También publicó en el diario deportivo Dicen.

En 1989 la Fundació Caixa de Barcelona le dedicó la exposición “Transformaciones de un instante”, comisariada por Marta Gili.

NAZISMO Y FASCISMO

 

Los términos fascista y su variante ‘facha’ se utilizan hoy con excesiva frivolidad en el lenguaje popular y en los medios de comunicación. Con ellos se nombran aquellas doctrinas políticas conservadoras que se sitúan en lo más extremo de la derecha en el espectro ideológico de las democracias liberales. Aunque en algunos de sus planteamientos y en muchas de las actuaciones que llevan a cabo existen rasgos que se identifican con lo que fueron el fascismo y el nazismo, comportamientos políticos como los de Donald Trump, Boris Johnson, Viktor Orban, Kaczynski, Putin, Bolsonaro, Rodrigo Duterte, Salvini, Maduro, Daniel Ortega, Erdogan, Netanyahu, Andrej Duda, Xi Jimping… cuyo número cada vez más creciente  amenaza también el futuro de las democracias, no se pueden equiparar (al menos por ahora) con lo que fueron históricamente el fascismo y el nacionalsocialismo. Los actuales son fenómenos populistas y ultranacionalistas de extrema derecha que no tienen mucho que ver con los totalitarismos de entreguerras si no es en su capacidad de engendrar odio, discriminación y violencia y en la coincidencia en su oposición a fenómenos como el multiculturalismo, la libre circulación de personas o (y esto como novedad) la denuncia de una supuesta islamización de las sociedades occidentales. Ante el auge universal de estos movimientos, que algunos comentaristas han bautizado como democraduras, ciertamente muy cercanas a planteamientos autoritarios, algunos libros recientes aclaran el concepto de lo que fue la ideología que dio lugar a uno de los totalitarismos más letales del siglo XX. En “Fascismo” (Alianza editorial), Roger Griffin, catedrático en Oxford y uno de los especialistas en el tema, lleva a cabo uno de los análisis más brillantes y clarificadores de lo que representó el fascismo en la Europa del siglo XX. El profesor Antonio Scurati escribe uno de los libros más fascinantes sobre el auge del fascismo y el ascenso al poder de Benito Mussolini en “M. El hijo del siglo” (Alfaguara). Por su parte, el catedrático de Historia Thomas Childers realiza uno de los estudios más completos de la evolución y el significado del nacionalsocialismo en “El Tercer Reich. Una historia de la Alemania nazi” (Ed. Crítica).

FASCISMO Y NACIONALSOCIALISMO

Fundado por Benito Mussolini en 1919 en Milán, el fascismo nació como una reacción del capitalismo y la burguesía al socialismo bolchevique a raíz de la crisis económica y la inestabilidad política mundial provocada por la Gran Guerra. Para sus seguidores el fascismo tenía connotaciones políticas progresistas, modernizadoras y revolucionarias y transmitía estos principios a través de una propaganda de gran poder emocional y mítico en la que se proponía una regeneración de la sociedad. En el análisis de lo que fue el fascismo destacan dos tesis antitéticas, la marxista y la liberal.

Para los marxistas el fascismo era el agente del imperialismo capitalista y la fuerza por medio de la cual la burguesía llevaba a cabo su ofensiva contra el proletariado. Todo el sistema democrático liberal, incluida la socialdemocracia, estaría en connivencia con el fascismo. Stalin incluso utilizaba el término fascista para desacreditar las versiones no ortodoxas del marxismo-leninismo.

Para las tesis liberales, por su parte, el fascismo sería el resultado del extremismo al que llegaron las clases medias como reacción a la sociedad moderna y al ascenso del papel de la economía, culpable de la crisis del capitalismo. Este enfoque se basa, además, en la importancia que adquirieron los principios de un ultranacionalismo sustentado en la recuperación de una  grandeza imperial perdida. Las masas seguidoras del fascismo pretendían llevar a cabo esta recuperación a través de una revolución alternativa a la bolchevique. Hanna Arendt mostró cómo el nazismo copió los métodos de propaganda y de terror del bolchevismo para potenciar la autoridad del Estado frente a las libertades personales. El fascismo se apropió también de los emblemas de aquella revolución: el color rojo, los desfiles, los himnos, las manifestaciones de masas, las banderas…

Mientras el imperativo del bolchevismo era el de controlar los medios de producción, el objetivo del fascismo era conseguir una comunidad unida por los valores “eternos” de la nación, que tenían sus raíces en un pasado mitificado. El fascismo era, así, una forma concreta de nacionalismo radical basado en la idea utópica de nación como entidad orgánica sana, poderosa y heroica, una ultranación. El fascismo de Mussolini y el nacionalsocialismo de Adolf Hitler no tenían una misma concepción del ultranacionalismo. Mientras el primero quería modernizar Italia activando el mito de su herencia imperial romana, el ultranacionalismo nazi se sustentaba en un racismo radical de base biológica. Es esta obsesión por la pureza racial lo que determina el mayor contraste con el utranacionalismo del fascismo italiano, ya que el imperio romano, que era su referente histórico, era multiétnico y multicultural. Pese a estas diferencias fascismo y nazismo se aliaron formando las fuerzas del Eje en la Segunda Guerra Mundial para crear un nuevo orden europeo que había que defender de las ambiciones imperialistas de los Estados Unidos, la Unión Soviética y los judíos del mundo.

Ante estas dos interpretaciones clásicas del fascismo, Roger Griffin propone una tercera basada en la empatía de los contenidos del credo fascista, sobre todo de sus ideales positivos y no en las negaciones que se derivan de esos ideales: una visión basada en la idea que del fascismo tenían sus propios ideólogos. Este enfoque empático del fascismo como fuerza histórica y política no significa aceptar sus valores, justificar sus acciones ni negar las atrocidades, genocidios y crímenes contra la humanidad cometidos por los regímenes fascista y nazi sino de analizar los valores con los que pretendían hacer realidad los sueños de un nuevo orden nacional y/o racial. Se trata de saber no sólo qué cosas terribles han pasado en nombre de la nación y de la raza en una civilización avanzada, sino también de entender por qué han pasado. Este enfoque discrepa tanto del marxista, que reduce el fascismo a mero agente del capitalismo, como del liberal, que lo fundamenta en lo irracional y nihilista.

En la actualidad, el riesgo de que los movimientos neofascistas y populistas consigan aumentar el apoyo con el que cuentan para llevar a cabo una versión actualizada de aquella utopía de entreguerras, se concentra en la pérdida generalizada del pueblo en la confianza en las élites políticas y económicas. El objetivo de estos movimientos es conseguir la desafección de los ciudadanos hacia sus dirigentes demócratas a través de nuevos medios como el ciberespacio, las redes sociales y la utilización consciente de ‘fake’ news.

VIOLENCIA Y PODER

Así como hay una gran producción literaria e historiográfica sobre Adolf Hitler, Stalin y Mao, la figura de Benito Mussolini ha quedado un tanto opacada cuando se estudian los totalitarismos del siglo XX. El libro de Antonio Scurati “M. El hijo del siglo” (Alfaguara) viene a llenar en parte ese vacío sobre el dictador que llevó a Italia a uno de los mayores desastres de la historia. En este volumen de más de 800 páginas Scurati estudia tan sólo los cinco años que van desde la fundación del fascismo en 1919 hasta el afianzamiento de Mussolini en el poder en 1924, los años en los que un régimen sin apenas apoyo electoral consiguió dominar a toda una sociedad amedrentada por la inseguridad política y por la violencia de las escuadras fascistas militarizadas que a diario atentaban contra la vida de políticos, sindicalistas y obreros, arrasaban sus casas y sus pertrechos, humillaban a sus familias y se apoderaban de sus bienes en la Italia de la primera posguerra mundial. Fueron unos años marcados por huelgas generales, motines, linchamientos, revueltas campesinas y enfrentamientos violentos entre socialistas y fascistas que dejaban regueros de muertos  en las calles de Milán, de Roma, de Bolonia. En dos próximos volúmenes Scurati completará la biografía del dictador que fundó el fascismo.

Mussolini era un líder destacado del socialismo radical italiano, director de su órgano “Avanti!” hasta que, traicionando sus principios, se alió con los partidarios de la intervención de Italia en la Primera Guerra Mundial. Todo su radicalismo izquierdista se transformó entonces en una oposición furibunda no sólo contra sus antiguos camaradas sino también contra el sistema democrático italiano, a cuyos políticos consideraba una casta alejada de las preocupaciones y los problemas de la sociedad. Se postuló como la única salida a la situación de caos provocada en parte por él mismo al avalar la utilización de métodos violentos para aplastar a sus opositores. La culminación de esta continua amenaza contra la oposición política llegó con la movilización de miles de escuadristas dispuestos a marchar sobre la ciudad de Roma, una operación que, para evitar un baño de sangre, obligó al rey Víctor Manuel III a encargar a Mussolini la formación de un nuevo gobierno y al parlamento a concederle plenos poderes, a pesar de que el partido fascista contaba sólo con 35 diputados. Una nueva ley electoral y la censura de prensa facilitarían la aplastante victoria del fascismo sobre los partidos liberales y socialistas en las elecciones de 1924. Una victoria que propició la impunidad de los crímenes fascistas más abyectos, como el del diputado socialista Matteotti, un episodio contado por Antonio Scurati con un pulso narrativo de gran altura literaria.

En el transcurso de esos cinco años contemplamos a lo largo de las páginas de este libro la victoria del socialismo y su desintegración, el ascenso del fascismo y su transformación en partido conservador, monárquico, aliado de la clase dirigente, armado con un ejército propio, al que cada día se fueron sumando miles de jornaleros y proletarios convertidos en fascistas de un día para otro. El libro es una novela de no ficción avalada en cada capítulo por una serie de citas extraídas de diarios, memoriales, telegramas, noticias de periódico, discursos, informes… que sostienen la veracidad de cada uno de los episodios que se cuentan.

Como persona, Scurati presenta a Benito Mussolini como un animal sexual necesitado de amantes varias (Margherita Sarfatti, Ida Dalser, Bianca Ceccato, Angela Cucciati, Giulia Brambilla, Ángela Curti); un duelista y un perdedor vengativo; un político astuto y artero, impulsor desde la sombra de atentados y actos violentos contra sus adversarios políticos e impulsor de  un estado de inseguridad y miedo sobre una sociedad a la que había inoculado la necesidad de una venganza ante la humillación sufrida por el tratado de Versalles.

La obra de Antonio Scurati, escrita en forma de novela, recorre la biografía del Duce durante esos cinco años de ascenso hacia el poder totalitario acompañado por políticos muy cercanos, como Italo Balbo, Cesare De Vecchi, Amerigo Dùmini, Albino Volpi… y de destacados personajes del mundo intelectual que le prestaron su apoyo a lo largo de aquella trayectoria, como Gabrielle D’Annunzio (fascinante el episodio de la toma de Fiume), Marinetti, Curzio Malaparte, Ungaretti, el músico Toscanini, Benedetto Croce o el dramaturgo Luigi Pirandello.

UNA HISTORIA DEL TERCER REICH

El de Thomas Childers es uno de los mejores libros de historia sobre el nazismo y el Tercer Reich publicados recientemente. Muy claro y muy documentado, su lectura es tan atractiva y fascinante como la de una novela que recorre la evolución del nacionalsocialismo desde su nacimiento hasta la tragedia final. Desde el primero de los capítulos (El huevo de la serpiente) en el que se sitúan los orígenes de la ideología totalitaria, hasta el último (El Apocalipsis), el autor va narrando al hilo de sus investigaciones cómo Adolf Hitler, un oscuro ciudadano austriaco que había participado como cabo en la Gran Guerra, va haciéndose un lugar en la política alemana enarbolando una ideología antisemita y antibolchevique a la sombra del malestar de una sociedad alemana castigada en el Tratado de Versalles, recorrida por una crisis con frecuentes disturbios y asesinatos políticos y golpeada por una hiperinflación derivada de la crisis económica más grave del siglo XX . Para el joven Hitler la derrota de Alemania no se debió a la mala actuación de su ejército sino que fue el resultado de una conspiración de marxistas y judíos. En su paranoia, Hitler estaba convencido de estar llamado a ser el salvador de una patria humillada que había que levantar de la postración a la que había sido condenada. Utilizando las estructuras del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores (NSDAP) consiguió atraerse el apoyo de diferentes sectores sociales seducidos por su oratoria ampulosa y por unas ideas anticomunistas radicales. Se rodeó de una serie de personajes ideológicamente afines (Rudolf Hess, Hermann Göring, Heinrich Himmler, Joseph Goebbels) con los que el 9 de noviembre de 1923 intentó dar un golpe de estado urdido ante una multitud de más de tres mil personas agolpada en las instalaciones de la cervecería Bürgerbräukeller. Una leve condena (sólo estuvo 13 meses en una prisión atenuada en la que comenzó la redacción de “Mi lucha”) le dio alas para volver a la actividad política con más fuerza.

Desde unos primeros resultados marginales (un 2’6% en 1928) las sucesivas elecciones fueron situando poco a poco al partido nazi en las preferencias de una población castigada por la crisis de la Gran Depresión. Una propaganda dirigida por Goebbels (la propaganda, según Hitler, “debe estar dirigida a las emociones y sólo en un grado muy limitado al intelecto”), y divulgada a través de los modernos medios de comunicación de masas, sobre todo de la radio (“la pondremos al servicio de nuestra idea y ninguna otra idea será expresada a través de ella”) y de una parafernalia que saturaba las ciudades de folletos, carteles, mítines y actos del partido, inoculaba el odio a los judíos y a los comunistas, fomentaba la violencia callejera protagonizada por grupos formados en el seno del partido y utilizaba una simbología pretendidamente aglutinadora de las reivindicaciones alemanas, la promesa de hacer a Alemania grande de nuevo (¿les suena?)… situaron a Hitler y a su partido en una situación política en continuo ascenso hasta que en las elecciones de 1932 fueron la primera fuerza, con el 38 % de los votos, pese a lo cual el presidente Hindenburg se negó a encargar a Hitler la formación de gobierno. Las siguientes elecciones, unos meses después, registraron una fuerte bajada del partido nazi. El desacuerdo entre las fuerzas de la derecha forzó al presidente, esta vez sí, a permitir a Hitler acceder a la cancillería. A partir de aquí, el libro de Childers recoge los importantes acontecimientos en los que se apoyaron los nazis para afianzarse como un poder totalitario: el incendio del Reichtag, la noche de los cuchillos largos, la semana sangrienta de Köpenick, la noche de los cristales rotos, la represión y prohibición de los partidos comunista y socialdemócrata, el control del sistema educativo y de la producción cultural y artística, la persecución a los judíos, el incumplimiento de las leyes para que Hitler fuera nombrado presidente del país a la muerte de Hindenburg… Poco a poco fue afianzándose un régimen totalitario cuyo objetivo primordial era prepararse para una guerra con el fin de anexionar los territorios fronterizos, empezando por Checoslovaquia y Polonia y continuando con Rusia. Una guerra en varios frentes (el occidental contra Inglaterra y Francia, el oriental contra Rusia, el del Norte de África), con victorias espectaculares del ejército alemán. El ataque a Pearl Harbour a cargo de Japón, la tercera fuerza del Eje nazifascista, provocó la entrada de los Estados Unidos en la guerra, lo que unido a las primeras derrotas nazis en el frente ruso provocó el comienzo del final del Tercer Reich. Al mismo tiempo que se producía el derrumbe se aumentaba la represión contra los judíos en busca de la llamada solución final, su exterminio definitivo. Poco a poco Thomas Childers va relatando con detalle el hundimiento y la catástrofe final de un régimen ensalzado en sus mejores años por sus seguidores y por la práctica totalidad de los alemanes. Los mismos que enarbolaban las banderas de la victoria, que entonaban los cánticos patrióticos, que acudían en masa a los mítines y a los congresos del partido nazi, que perseguían con violencia a judíos y demócratas porque esa era la voluntad del Führer, fueron los que, cuando la guerra comenzó a perderse y los aliados avanzaban liberando a poblaciones y campos de concentración, se manifestaron con saña contra los responsables de un régimen que había conducido a Alemania a una tragedia de la que iba a tardar décadas en recuperarse.

EL COLECCIONISTA DE CITAS (V/20)

 

1, Primer 1º de Mayo sin manifestaciones, desfiles ni discursos. Calles vacías y reivindicaciones aplazadas. Y pendientes de volver al trabajo
“El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras”. La Fontaine

 

  1. Vox propone sustituir los aplausos de las 20.00 horas a los sanitarios por caceroladas contra el Gobierno. Será que ya no son tan necesarios. Lo siguiente será pedir la privatización de la sanidad, como señala uno de sus ideólogos: “La sanidad pública no debería existir” (Fernando Sánchez Dragó en declaraciones a la revista “Redacción médica”)
    “Cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces”. Cervantes

 

  1. Trump culpa a China de crear el coronavirus en un laboratorio de Wuhan y pedirá compensaciones a Pekín. El gobierno catalán, a través de TV3, culpa a Madrid de ser el lugar de origen de la pandemia. Ha pedido a Madrid 4.000 millones.
    “Cuando se trata de dinero todos son de la misma religión”. Voltaire

 

  1. Hoy comienza la fase cero de lo que se llama nueva normalidad
    “El pasado que viene ya nunca será el mismo que el que acaba de irse”. Caballero Bonald (“Vuelta a empezar”)

 

  1. Sorprende que los que no quieren prorrogar el estado de alarma sean los mismos que se quejan de que hay demasiada gente en las calles.
    “Malos tiempos son estos en los que hay que demostrar lo evidente”. Friedrich Dürrenmatt

 

  1. Los protagonistas de los disturbios que habrá en Madrid si se alcanza el millón de parados, anunciados por Isabel Díaz Ayuso, serán los mismos que quemaron las iglesias y los conventos tras la formación del gobierno PSOE-UP, que ya predijo también la presidenta de Madrid.
    “Para convencer, es preferible una mentira creíble que una verdad increíble”. Aristóteles (Poética)

 

  1. PREGUNTA. ¿Dormiría tranquila si decae el estado de alarma y todos salen a la calle?
    DÍAZ AYUSO. Todos los días hay atropellos y no por eso prohíbes los coches
    “Me llamaban Pablo porque tocaba la guitarra”. Comienzo de la novela “El compañero” de Cesare Pavese

 

  1. Después de calificar la homosexualidad como una enfermedad Vox se erige ahora en defensor del colectivo homosexual y acusa a la izquierda de odio histórico a los homosexuales.
    “¡Qué gran verdad la de los embusteros!. Incluso creen que son creídos”. Mme. de Knorr

 

  1. Madrid no supera la prueba del coronavirus para pasar de fase.
    Catón el Viejo terminaba todos sus discursos con la frase “Opino, además, que Cartago debe ser destruida”. Publio Cornelio Escipión, terminaba los suyos diciendo: “Opino, además, que Cartago debería ser salvada”.

 

  1. No se entienden muy bien las prisas por pasar de fase a riesgo de un deterioro del estado de la sanidad.
    “Ahora, lo más urgente es esperar”. Lao-Tse
  2. Entre toda esta saturación de informaciones en torno al coronavirus ¿puede alguien dar un explicación coherente de por qué se cierran los parques?

“La naturaleza nos ata a la vida”. Jenofonte

 

  1. Nueva vacuna contra el coronavirus. Según Núñez Feijoo, “cuanto más atrasemos las elecciones más riesgo de rebrote tendremos”. Pues a celebrar las catalanas, pendientes de fecha, y también las generales, si eso evita una recaída.

“Quien tiene un QUE encuentra siempre un COMO”. Nietzsche

 

  1. El nacionalismo español se manifiesta estos días con la bandera en una mano y el bate de baseball en la otra.

“Amo demasiado a mi país para ser nacionalista”. Albert Camus

 

  1. ¡Qué desazón que Juan Genovés, el autor del mejor abrazo del arte español contemporáneo, nos haya dejado cuando no se pueden dar abrazos!

“El arte es una herida hecha luz”. Georges Braque

 

  1. Hoxe celébrase o Día das Letras Galegas

“Os límites da miña lingua son os límites da miña mente”. Wittgenstein

 

  1. Hay una España que da prioridad a la vida sobre la economía y otra España que pone la economía por encima de la vida.

“Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Antonio Machado

 

  1. El 87 % de los fallecidos en España por coronavirus eran mayores de 70 años. Se han perdido para siempre muchos testimonios de toda una generación.

“En África, cuando un anciano muere es una biblioteca que se quema”. Amadou Hampâté Bâ.

 

  1. Es tan demagógico decir que se ha sacrificado a ERC a cambio del voto de Ciudadanos como identificar a Vox con Esquerra porque ambos han votado NO a la prórroga del estado de alarma. Lo más inquietante es la afirmación de Gabriel Rufian: “Estamos llevándonos por delante el espíritu de la investidura”. No ha habido rectificación ni desmentido.

“En política, lo que parece es”. Leopoldo Calvo Sotelo

 

22.- Con el acuerdo para derogar la reforma laboral el PSOE ha roto el consenso del Gobierno y la unidad del partido, liquidado el pacto social y los apoyos del Congreso, a cambio un puñado de abstenciones que no necesitaba ni  nadie  le habían pedido.

“La política es el arte de buscar problemas, dar con ellos, hacer un diagnóstico equivocado y, acto seguido, aplicar remedios disparatados”. Marx (Groucho).

 

  1. ¿Hay alguna relación entre el pase de Barcelona a la fase 1 de la desescalada con la notificación, al día siguiente, de 360 nuevas muertes por coronavirus en Barcelona?

“La matemática no es ciencia porque no  tiene que hacer concesión alguna a la realidad””. Jorge Wagensberg

 

  1. Contra todas las resoluciones de Naciones Unidas y contra la opinión pública internacional, Israel se dispone, con la ayuda de Trump, a anexionarse unilateralmente territorios de Palestina.

“Israel no es un Estado con ejército sino un ejército con Estado”. Ben Kaspit. Periodista israelí

 

  1. Los ataques al Gobierno se dirigen no tanto a la destitución de Pérez de los Cobos como a haber permitido la manifestación feminista del 8-M.

“También se profetiza lo que ya se ha vivido”. Caballero Bonald (Instinto selectivo)

  1. Ayer se sobrepasó una línea roja en el Congreso, la de mentar a la familia.

“Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen porque no saben lo que deshacen”. G.K. Chesterton

  1. El “ruido de sables”, otro fantasma que reaparece en el Congreso

“En la tropa nunca falta un buen corneta”. Ricart Matas

LA MUJER EN LOS GRANDES TEMAS DEL FOTOPERIODISMO

Una exposición de National Geographic recoge algunas de las fotografías icónicas de la situación de la mujer en el mundo

 

         La sede de National Geographic en Washington atesora, desde su fundación en 1888,  una colección de más de 60 millones de imágenes, entre diapositivas, negativos y placas fotográficas. Muchas han sido publicadas y otras permanecen inéditas. De ellas, unas cincuenta fotografías pueden verse estos días en una exposición en el madrileño Palacio de Gaviria, que recoge el pasado y el presente de las mujeres de todos los continentes.

Las cincuenta fotografías que cuelgan en el Patio Andaluz de este edificio se ordenan en seis apartados que reúnen imágenes de mujeres identificadas con una cualidad de las protagonistas de cada sección: la alegría, el amor, la sabiduría, la fortaleza y la esperanza. Son mujeres que han protagonizado, casi siempre desde el anonimato, acontecimientos de la historia de la humanidad, historias conmovedoras y extraordinarias; mujeres que desafiaron situaciones difíciles, superaron adversidades y abrieron nuevos caminos como pioneras de reivindicaciones y derechos. El conjunto de estas fotografías ilustra la evolución de la situación de la mujer en el mundo a través de imágenes que muestran una gran variedad de situaciones, desde la tradición a la provocación.

La fotografía más antigua que se puede ver en esta exposición fue tomada por L. Gauthier en 1919. En ella se ve a dos muchachas jóvenes ataviadas con trajes tradicionales que llevan unos ramos de flores que simbolizan la amistad. Desde esta imagen a la más reciente, realizada en Kenia por Nichole Sobecki en 2018 y que recoge a una corredora de fondo keniata bailando con unos estudiantes, se organiza un itinerario en el que cuelgan imágenes captadas por todo el mundo por hombres y mujeres fotoperiodistas, entre las que figuran nombres como Amy Toensing, Ami Vitale, James Natchtwey, Newsha Tavakolian, Lynsey Addario, J. Abercrombie o la española Marisa Flórez, comisaria de la muestra, que ha elegido como su aportación a la exposición la de un grupo de mujeres de la cárcel de Yeserías tomada en 1981. Aproximadamente la mitad de las fotografías que se pueden ver aquí fueron hechas por hombres. Algunas son muy conocidas, como la de Sharbat Gula, la niña afgana que el fotógrafo Steve McCurry hizo en junio de 1984 en un campo de refugiados de Pakistán, con la que volvió a encontrarse en octubre de 2016 en las montañas de Tora Bora en Afganistán. Junto a ella, fotos curiosas, como la de J. Baylor Roberts de dos mujeres que se pintan los labios la una a la otra sumergidas bajo el agua en Wakulla Springs, en Florida. O las de la celebración de la fiesta hindú del amor en el templo de Gopinath en la India y la misma celebración en los Estados Unidos por dos jóvenes occidentales.

A lo largo de los 130 años de historia de National Geographic la mujer ha sido una presencia activa en el legado de esta institución. Su archivo histórico se ha convertido en una herramienta fundamental para estudiar la evolución de la mujer a través del tiempo en todo el mundo: cómo han sido percibidas y tratadas, cuánto poder han tenido, cómo se enfrentaron a los desafíos a los que las sometían las sociedades en las que vivían  o cómo ocupaban su tiempo.

La fotoperiodista Sarah Leen señala que la revista “National Geographic” publicaba sus fotografías a principios del siglo XX con muchas limitaciones técnicas y desde un punto de vista ideológico dominado por la visión occidental colonialista. Las mujeres se exponían como bellezas exóticas, con trajes tradicionales o con los pechos desnudos. Detrás del objetivo estaban entonces mayoritariamente hombres blancos. Con la evolución de la tecnología las imágenes de las mujeres se volvieron más activas pero aún recogían sobre todo arquetipos tradicionales: mujeres, hermanas, madres.

Durante la Segunda Guerra Mundial las mujeres contribuyeron al esfuerzo bélico trabajando en la industria y en los hospitales y colaborando en labores del ejército. En la posguerra la revista retomó la perspectiva más doméstica, abandonada durante el conflicto, de mujeres sonrientes y felices. En los setenta llegó una fotografía que ya captaba una imagen de la mujer en la que se resaltaban sus valores y desde entonces una variedad muy amplia recorre el espectro de las páginas de “National Geographic” dando a conocer a los lectores de esta publicación la realidad de la situación de la mujer en prácticamente todo el mundo.

 

https://www.youtube.com/watch?v=CsU43-BKolg

 

 

 

TÍTULO. “Women. Un siglo de cambio”

LUGAR. Palacio de Gaviria. Madrid

FECHAS. Hasta el 31 de mayo

MENTIRA Y SUEÑO DE FRANCO

 

 

Se exponen por primera vez los 41 dibujos antifranquistas de Antonio Saura

         Entre 1958 y 1962, uno de los periodos más fuertemente represivos de la dictadura de Francisco Franco, el pintor Antonio Saura (1930-1998) elaboró una serie de 41 obras satíricas que sólo pudieron conocer sus amigos más cercanos y que el artista tituló “Mentira y sueño de Franco: Una parábola moderna”. En este título hay un homenaje explícito a otro artista español en el exilio, Pablo Picasso, que años antes había dado a conocer su serie titulada “Sueño y mentira de Franco”. Fue después de la muerte de Saura en 1998 cuando su hija Marina encontró en un cajón del taller que su padre tenía en París estas 41 obras, perfectamente tituladas y catalogadas. Sólo cinco de estos dibujos se mostraron públicamente en Toulouse (Francia), en 2005. El resto sólo se conocían por algunas reproducciones en libros y catálogos. El Círculo de Bellas Artes de Madrid ha reunido todos los dibujos originales de esta serie de Antonio Saura para exponerlos por primera vez como un conjunto único.

Los dibujos que componen “Mentira y sueño de Franco” están realizados sobre un mismo tipo de papel de formato único con técnicas mixtas en las que predominan el aguado, la tinta china y la mina de plomo. Sus títulos, a veces enigmáticos y otras tomados de poesías (“Campos de soledad, mustio collado”, de un poema de Rodrigo Caro), canciones (“Bésame mucho”) o piezas musicales (“Noche en los jardines de España: el precio del esfuerzo”), los fue poniendo el propio Saura en el reverso de cada obra a medida que iba produciendo la serie, y se refieren a acontecimientos ocurridos durante la guerra civil y el franquismo (“Burgos aclama al Generalísimo de las Fuerzas Nacionales”), anécdotas relacionadas con la contienda o personas vinculadas  con el régimen: obispos, militares, legionarios, funcionarios, terratenientes: “Multitudes”, “Acumulaciones”, “Mutaciones”, “Señoritas y caballeros”, “Retratos imaginaros de Goya” y otros “Retratos imaginarios”. Y no falta la crítica a una sociedad a la que llama “bella durmiente” por su falta de reacción ante el régimen. Todos ellos son iconoclastas e irreverentes y demuestran la intensidad y la rabia con la que Saura vivió su compromiso antifranquista. Algunos evocan iconos muy conocidos, como la fotografía de la “Muerte de un miliciano” de Robert Capa (“Temblor del instante: Capa viendo al miliciano de la camisa blanca”). Otros son retratos de Millán Astray, con sus medallas y su ojo tuerto. Todos en su conjunto mantienen un parentesco con la tradición pictórica de Velázquez, Ribera, Zurbarán y sobre todo con los Caprichos y los Desastres de la Guerra, de Goya.

En un texto que lleva el mismo título de la exposición que ahora se muestra en Madrid, Antonio Saura escribió que lo dramático y lo monstruoso que aparecen en esta serie no obedecen sólo a motivos de indignación sino también a ciertas formas de complacencia de orden cultural o afectivo y también a la solución de problemas eminentemente plásticos: “el franquismo –dice Saura- fue un fenómeno monstruoso que era preciso combatir… mientras que el arte  consiste precisamente en la plasmación de lo fenomenológico intemporal”.

En esta serie de dibujos Antonio Saura se manifiesta como el disidente de un régimen al que condena al mismo tiempo que se ríe de sus circunstancias a través de dibujos escatológicos, obscenos (“Energía vital, 1953, primer Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS”) o burlescos (“Volverá a reír la primavera”, en alusión a un verso del “Cara al sol”). Algunos reúnen varias circunstancias como “Democracia Orgánica, el Sindicato Vertical y la obra sindical de Educación y Descanso”. El brazo incorrupto de Santa Teresa, rescatado por el ejército franquista durante la toma de Málaga y que Franco conservaba en su mesilla de noche; las alusiones a las distracciones preferidas de Franco, la caza y la pesca; la pertinaz sequía… revelan un Saura testigo muy comprometido con la oposición al franquismo. La imagen de Franco aparece en una gran parte de estos dibujos, casi siempre desde una óptica burlesca y escatológica (“Ahora o nunca”). También en algunos aparece la figura de doña Carmen Polo (“La Señora”), sola o acompañada de su marido, de la que Saura también se burla sin contemplaciones.

En el catálogo de la exposición otro pintor antifranquista, Eduardo Arroyo, analiza uno a uno los 42 dibujos de esta casi inédita serie de Antonio Saura.

Mientras permanezca el estado de alarma, la exposición está cerrada, pero se puede visitar a través de la página web del Círculo de Bellas Artes: https://www.circulobellasartes.com/exposiciones/antonio-saura-mentira-y-sueno-de-franco/