RETRATO DE FAMILIA CON MAIAKOVSKI AL FONDO

 

Se publican las memorias de Francine du Plessix

 

A veces se encuentra uno con textos de no ficción que transmiten sensaciones muy similares a las de una episódica novela de aventuras. Es el caso de “Ellos” (Periférica&Errata naturae), un libro de memorias escrito por Francine du Plessix Gray que recoge los recuerdos de las relaciones que esta escritora norteamericana de origen ruso tuvo con sus padres y con su padrastro. Claro que estos progenitores no eran cualquier cosa. Su madre, Tatiana Yakovleva, tiene entre sus atribuciones la de haber sido amante del poeta futurista ruso Vladimir Maiakovski cuando vivía exiliada en París y, una vez asentada definitivamente en los Estados Unidos tras la invasión de Francia por los nazis, se convirtió en uno de los personajes más deslumbrantes de la sociedad americana de su época, famosa en el mundo de la moda como diseñadora de sombreros para firmas de élite internacional. El padrastro de Francine, Alexandre Liberman, fue artista de cierto éxito pero sobre todo se le conoce como director de publicaciones del imperio de Condé Nast (que edita las revistas “Vogue” y “Vanity Fair” entre otras) un cargo que ejerció durante cuarenta años. El tercero de los personajes presentes a lo largo de la obra es el padre biológico de Francine, el diplomático vizconde Bertrand du Plessix, valiente y apuesto aviador fallecido en combate durante la Segunda Guerra Mundial abatido por la artillería fascista cuando la escritora era una niña, una muerte que se le ocultó durante meses. Alrededor de estos tres personajes y de sus vicisitudes, Francine du Plessix va hilvanando su propia biografía, las de sus antepasados y las de las personas que se relacionaron con todos ellos. Entre los primeros había pintores como su tío Sasha Yakovlev, aventurero acompañante de Teilhard de Chardin en arriesgadas expediciones por Asia y África y amante en París de la actriz y empresaria de teatro Henrietta Pascay, madre precisamente de Alex Liberman, el futuro marido de Tatiana.
DESDE RUSIA CON GLAMOUR
Los orígenes de la familia Yakovlev se sitúan en San Petersburgo en un ambiente intelectual y artístico de la aristocracia zarista, amante de la cultura y el lujo, una clase social que desapareció con la revolución soviética. Cuando cumplió 19 años Tatiana consiguió un visado para vivir con sus abuelos, refugiados en París, donde inició una carrera como modelo para revistas de moda. Fue en París donde conoció a Maiakovski, un poeta comprometido con la revolución de la que su familia había huido pero con el que estuvo a punto de volver a Rusia a pesar de que el estalinismo la consideraba “una belleza exiliada envuelta en pieles y perlas”. Dos de los mejores poemas de Maiakovski están dedicados a Tatiana, aunque de regreso a Moscú se olvidaría de ella para iniciar un apasionado romance con Lili Brik, esposa de su amigo Osip, y otro con su hermana Elsa Triolet (esta última terminaría casándose en París con el poeta Louis Aragon). También tuvo relaciones con Nora Polónskaia. Todas ellas se disputan haber sido el amor de su vida. Parece que el de Tatiana con Bertrand du Plessix fue un matrimonio sin amor que hizo por despecho hacia las promesas incumplidas de Maiakovski. El posterior suicidio del poeta fue el episodio más angustioso de la vida de Tatiana, una tragedia que nunca pudo superar del todo y de la que se sentía en parte culpable. Tras la muerte de sus progenitores Francine rescató al fin las cartas que Maiakovski enviara a su madre, que le habían sido ocultadas.
Por su parte Alex Liberman había conseguido su visado para salir de Rusia gracias a Semyon, su padre, un estrecho colaborador de Lenin que, desencantado de la revolución, se reunió con él y con su madre Henriette en París en 1926. Henriette siguió con éxito su carrera en los teatros parisinos y entre sus amistades figuraban Jean Cocteau, los pintores Marc Chagall y Fernand Léger, las estrellas de ballet Serguéi Diághilev y Bronislava Nijinska y el músico Darius Milhaud. Uno de sus amantes, Lucien Vogel, introdujo a su hijo Alex en el mundo editorial como colaborador de la revista “Vu”. Fue en este ambiente en el que Henriette conoció a Sasha Yakovlev y a su sobrino Alex, con quien Tatiana se casó tras la muerte de Bertrand du Plessix.
Alrededor del matrimonio Liberman daba vueltas todo el lujo esplendoroso y el glamour de los años dorados de una época opulenta. Mansiones espectaculares, vacaciones en Long Island, cocineros y mayordomos, fiestas con lo más granado de la alta sociedad americana, invitados de lujo, algunos de ellos amigos de la familia: Claudette Colbert, Marlene Dietrich, Edith Piaf, Yul Brinner, Madeleine Carroll, Christian Dior, Saint- Laurent, Rostropovich, Yevgeni Yevtushenko, Joseph Brodsky, la princesa Margarita y Lord Snowdon… y artistas y fotógrafos con los que trabajaba Alex: Salvador Dalí, Lee Miller, Cecil Beaton, Irving Penn, Helmut Newton… Un entorno descrito por la pluma de Francine du Plessix con la minuciosidad del entomólogo que analiza cada uno de los componentes de un ambiente de lujo, alcohol y sexo.
La última parte del libro recoge la decadencia y la muerte de Tatiana y Alex, los padres a los que Francine seguía adorando como cuando era una adolescente pero que se fueron distanciando de ella: Tatiana sumida en la adicción al alcohol y a las pastillas y Alex persiguiendo en sus últimos años la fama y el éxito que le habían sido esquivos en el mundo del arte, en una desbocada carrera, abandonada en su juventud, que quiso recuperar con pinturas en la estela del expresionismo abstracto y esculturas gigantes de metal, desestimadas por la crítica. La enfermedad va a irrumpir violentamente en las vidas de Ellos y abocarlos a una muerte separada por ocho años. Tatiana Yakovleva murió en 1991 y Alex Liberman en 1999. Fin de milenio y final, también, de un estilo de vida irrepetible.

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