POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Se le atribuye al presidente norteamericano Abraham Lincoln la frase “Más vale callar y parecer idiota que hablar mucho y despejar toda duda”. Con frecuencia escuchamos declaraciones de personajes que se contradicen continuamente en sus afirmaciones y nunca reconocen haberse equivocado sino que insisten en que cuando dijeron ‘digo’ estaban diciendo ‘Diego’. No digo yo que haya que mantener las mismas opiniones sobre un mismo tema durante toda la vida porque las circunstancias cambian y, aunque no cambiasen, las personas evolucionan en su manera de ver las cosas, en su ideología y en sus actitudes. ¿De qué valdría si no la experiencia?. Decía el poeta Angel Valente que lo peor es creer que se tiene razón por haberla tenido.

Pero en estos días estamos asistiendo a una serie de declaraciones, sobre todo en el mundo de la política, de personas que, diciendo una cosa están al mismo tiempo diciendo la contraria. Un ejemplo. Cuando se hizo pública la imputación de Artur Mas por la celebración de la consulta del 9 de noviembre de 2014, a los pocos días de celebrarse las elecciones en Cataluña, el Gobierno manifestó que la Justicia tenía su propio funcionamiento y nunca hacía cálculos sobre las circunstancias en que se producen sus decisiones, y mucho menos que el Gobierno interfiera en ellas o en el calendario que siguen los órganos judiciales. Sin embargo, el ministro de Justicia Rafael Catalá (el Gobierno), se apresuró a decir que esa imputación no se había producido antes para no interferir en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, con lo cual venía a desmentir no sólo que la Justicia no sigue esos criterios de no intervención sino que había sido el Gobierno quien habría manifestado la conveniencia de retrasar esa imputación. De otra manera ¿por qué el ministro iba a estar tan seguro de que se había aplazado el anuncio de la imputación?.

Hablando de Artur Mas, una de las afirmaciones que ha venido haciendo durante toda la campaña electoral fue la de negar que en Cataluña se hubiera producido una ruptura social en la calle entre los partidarios de la independencia y los contrarios a su propuesta. Sin embargo, en una entrevista en La Sexta, a preguntas de la entrevistadora, Mas afirmaba que la voluntad independentista se había manifestado en la celebración de la Diada, durante la que cientos de miles de catalanes ocuparon las calles de Barcelona y otras ciudades pidiendo la independencia. Con lo cual no sólo venía a corroborar aquella ruptura social que negaba (los independentistas ocupan las calles y los no independentistas se quedan en sus casas) sino que, al afirmar que todos los manifestantes eran independentistas, daba a entender que la Diada, una celebración que desde los años de la transición se había caracterizado por acoger a catalanes de todos los partidos (incluso a los de la derecha no catalanista), ya era sólo monopolio de los partidarios de la independencia. Para los demás, se acabó la fiesta.

En la confusión de las informaciones generadas por el caso de Cataluña han pasado casi desapercibidas, o al menos no analizadas suficientemente, unas manifestaciones del antiguo dirigente de Podemos  Juan Carlos Monedero, desde su blog, sobre la condena del dirigente venezolano Leopoldo López por el régimen de Maduro. Venía a decir Monedero que la condena a 13 años de cárcel del opositor venezolano era de justicia porque había hecho lo mismo que hacían la kale borroka o ETA cuando no aceptaban los resultados electorales. Sorprende el rechazo con el que se han acogido estas declaraciones por quienes sólo atienden al acuerdo que Monedero mantiene con el gobierno y la justicia venezolana en relación con la pena a la que ha sido condenado Leopoldo López, realmente otra más de las vergonzosas decisiones del chavismo. Pero sin embargo, hay que analizar las manifestaciones de Monedero desde otro punto de vista porque, al fin, reconoce que a los de la kale borroka habría que condenarlos también a esos trece años de cárcel que le impusieron a López y, para quienes tanto dudan de las simpatías de Monedero por ETA, esta es una prueba de que en realidad Monedero no está de acuerdo con las acciones llevadas a cabo por la banda a causa de su no aceptación de los resultados electorales durante tantos años. Algo hemos ganado.